Ángel sin alas

Un poema bastante en mi línea, en el que se trata el tema del libre albedrío, o su ausencia. Estoy contento con este poema, estoy en racha por lo visto, de modo que espero que os agrade. (1 página)

Ángel sin alas

Te mostraré las alas
Si me muestras el color del cielo,
El olor de la tierra removida por los pasos,
Y un vehemente anhelo
Que clave sus raíces en las áridas entrañas.

Te entregaré las alas
Si me das a cambio la voluntad,
La capacidad para tejer los sueños,
Y una vara que me ayude a caminar
En pos de la luz del alba.

Se abren los ojos oscuros, casi negros
Y se perfila una sonrisa mitad pueril, mitad lasciva,
Mientras el ángel susurra, temblando como un beso
Y el observador desnuda mentalmente su carne divina

Un paso y una mirada esperanzada,
Un paso… y un ángel con cuerpo de mujer
Un paso en silencio envuelto en nada,
Un paso y el acre aroma de un amor de ayer.

Te daré la luz de Dios,
El incólume deseo del querubín,
Sólo la voluntad de un hombre, libre albedrío
Por las riquezas de Salomón
O la llave a un lugar de sagrada dicha sin fin.

Sonríe algo cínico, el poeta,
Ocultando infinita compasión
Al tiempo que acaricia la santa faz
Susurra una palabra, un salmo de resignación,
Una bendición, una maldición, una cadena: Atenea.

Quédate tus alas,
De nada me sirve volar,
De nada el oro de un muerto ni la paz eterna,
Y sobre todo, no tengo voluntad que entregar,
Sólo la tenue luz de una metafórica candela
Y un puñado de efímeras palabras prestadas.

No obstante sí albergo, si tuvieras la bondad, un deseo,
Entorna pequeña esclava, tus labios, tu piel, tus pensamientos
Y otórgame un etéreo beso, ausente el calor del cuerpo.

Busco el ángel, por un momento, un pretexto
Una justificación, una simple excusa,
Llamas de hielo ardiendo en su pecho.
Y así…

Una a una cayeron las plumas,
Lágrima a lágrima se oscurecieron los ojos,
Y tomo consciencia el ángel de ser mujer desnuda
Del mundo tras su piel, insípidos detalles rocosos.

Más nunca llegó a besarle.

Sonrió el desconocido tendiéndole un jirón de tela,
Agria la sangre, resignado el espíritu, el cuerpo en llamas.
En ese momento comprendió el ángel lo tristemente absurdo,
Lo llanamente ilusorio de la libre voluntad humana,
Así, el desconocido se marchó, llamándola poeta.

(01/07/11)


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