Así se escribe la historia

– Sousa, el día del asalto el ejército estará desplegado. Vas a lanzar a milicianos armados con fusiles contra posiciones defendidas con artillería y carros de combate. Es como si los mataras tu mismo-
– Pero nosotros tenemos la razón de nuestra parte; luchamos por la verdad y por la justicia y eso nos hace invencibles; los esbirros del tirano no podrán…-
-¡¡GUARDATE ESA MIERDA PARA TUS BORREGOS!! Aquí no hay ideales que valgan, aquí lo que vale es estar preparado y saber lo que se haces, cosas de las que tú no tienes ni idea-
-¡¡NO PODEMOS CANCELAR LA OFENSIVA!! ¿No lo entiendes? ¿Que dirán de nosotros? Quedaremos como unos cobardes, como unos fracasados… Si no podemos vencer, entonces debemos morir, como los héroes. La posteridad nos recordará como mártires, nuestra hazaña será recordada durante siglos-
-Así que es eso… Lo único que quieres es una página en los libros de historia y con tal de conseguirla estás dispuesto a hacer que nos maten a todos… Sabía que estás enfermo, pero no hasta este punto. Pues me temo que tendrás que dejar tus ansias de gloria para otro momento; no pienso permitir que cometas esta salvajada-
-¿COMO? ¿PIENSAS TRAICIONAR A LA REVOLUCIÓN?-
-Pues si, voy a traicionar tu revolución-

En ese momento saqué la pistola que guardaba en el bolsillo de mi chaqueta y le disparé varias veces en el pecho. Sousa cayó muerto con un gesto de sorpresa en su cara.

Eliminado Sousa, la dirección de la resistencia quedó por fin en manos de gente competente. Su absurdo plan fue cancelado y se empezó de nuevo, pero esta vez haciendo bien las cosas y lo cierto es que no fue difícil. Santos no era ningún demonio salido del infierno, era solo un hombre con mucho poder, pero un poder lleno de grietas; todo lo que teníamos que hacer era usarlas en nuestro favor.

De esta forma, el régimen de Santos no tardó en empezar a tambalearse, con lo que pudimos derrocarle de una forma razonablemente limpia.

¿Que que ocurrió conmigo? Lo cierto es que tuve suerte, no me descubrieron. Ese día estábamos Sousa y yo solos, así que nadie me vio y nunca se supo quien había sido el asesino. La versión oficial, que redacté yo, decía que Sousa fue asesinado por un agente de Santos. Si, ya se que es un topicazo, pero parece que las versiones oficiales han de ser tópicas hasta el asco.

El caso es que ahora soy ministro en el nuevo gobierno y, como tal, me toca presidir la ceremonia de inauguración del monumento a Sousa.

¿Y Por qué le estamos haciendo un monumento a Sousa? El haber muerto de una forma trágica le convirtió en una leyenda, un mito al que la gente adoraba y a quien atribuían toda clase de milagros, así que nos nos ha quedado mas remedio que convertirlo en el gran héroe de la patria.

Si, el impresentable que estuvo a punto de provocar una masacre es el padre de la patria. Así se escribe la historia, amigos.

 


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