Autopsia de “Junco de sol y hielo”

La autopsia del segundo poema de “amor” ya está aquí, puntual como… sucede de vez en cuando. Espero que os agrade, no es que haya una gran historia detrás, pero son las pequeñas puñaladas y fracasos los que le dan sabor a la vida, o algo así. Espero que os guste (1 página)

Historia: El poema narra las desventuras, o mejor dicho los juegos, según la interfecta en absoluto intencionados, de una chica que ha vuelto a mi vida desde el pasado por una especie de conjunción cósmica. El caso es que fuimos juntos a clase cuando yo cursaba primero de bachillerato, más tarde perdimos el contacto hasta que me reconoció en la estación de Sants (Barcelona), y desde ahí pues hemos retomado la relación. No hay mucho más misterio, lo que se trasluce del poema… bueno, es la esencia del mismo, algo de juego, un poco de malicia, y claramente, demasiado tiempo libre, proporcionado por el bajísimo nivel de exigencia de mi carrera, en mi facultad al menos.

Nacimiento: Este es uno de esos poemas que se escriben porque uno se da cuenta de que hace dos semanas que no escribe y se planta a hacerlo, nota: la cantidad de tiempo puede variar. Lo cierto es que en origen me puse con una petición de mi crítico, una recomendación en realidad, de revisar la figura de Caronte en mi poesía y darle nuevos contextos y sentimientos. No obstante ocurrieron dos acontecimientos que cambiaron el curso de mi creatividad. En primer lugar el hecho de que no conecté en absoluto con caronte, hace bastante que lo tengo apartado de mi cabeza y la verdad no me encontraba en disposición de recuperarlo con la claridad suficiente como para incorporarle más carga emotiva. Además, y debido a incidencias informáticas, que por cuestiones de espacio y ausencia de insomnio no voy a explicar, no pude buscar entre mis poemas anteriores referencias a él. El segundo hecho fue que, hablando con la chica en cuestión me encontré con una veta de veta de inspiración que me decidí a explotar. Por lo demás el proceso fue lento, algo pesado, pero sin mayores percances, la poesía de amor no es mi punto fuerte, ni siquiera cuando es tan poco amorosa como la que ayer leíamos.

Curiosidades: Aunque en realidad es más una norma que una curiosidad, la estrofa final se me ocurrió a medio escribir el poema, por lo que las últimas estrofas son las penúltimas del texto.

La estrofa que empieza con sin barquero ni diosa, está escrita como un tributo a la incapacidad de escribir el primer poema que me planteé aquella noche.

Y hasta aquí la autopsia, deseadme suerte para los exámenes o un esguince, lo que os venga mejor. Tened una buena semana.


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