Autopsia de “Resentimiento sobre caoba”

Como de costumbre, aunque con más puntualidad de la habitual, aquí tenemos la autopsia del poema de ayer. Lo cierto es que es un tanto comprometido, ya que estoy ante una situación teóricamente imposible, tener que hacer la autopsia de un poema escrito a la madreselva. (1 página)

Historia: Madreselva es una ex-novia, la última de ellas, y concretamente la que me odia considerablemente, nadie le culpa, tiene buenos motivos, así que lo digo como constatación de un hecho objetivo, no como reproche. El caso es que, hiendo a buscar un libro que ya tenía identificado en una librería de segunda mano y culos de stocks que tenía identificada, un ejemplar con un encuadernado de los de antes que vendían por dos míseros euros, me la encontré, o algo así.
Al entrar vi a una pareja ojeando libros en la estantería en la que estaba el que yo quería, no les reconocí claro está, de modo que me puse a ojear, en estas que cuando estoy junto a la chica se gira dirigiéndome media frase amable para dejarme pasar, digo media porque entonces me vio. Lo cierto es que se me quedaron grabados sus ojos, y el paso de mirada amable a tú no a un palmo escaso de mí. Haciendo gala del escaso aplomo del que dispongo les saludé cogí el libro, pagué y me fui. Lo cierto es que fue un encuentro bastante chocante por lo repentino del mismo, pero nada que un chupito de tequila bien frío no pudiera calmar. A grandes rasgos esta es la historia, o la que puedo contar al menos, por respeto a la intimidad de las personas implicadas, y mi propia integridad estructural.

Nacimiento: Con la historia anterior lo cierto es que el poema ya surgió sólo. El poema es el simple retrato de las sensaciones que me provocó y dejó en mí el encontrarme con la madreselva, que fueron muchas y mucho más fuertes de lo que hubiera deseado y esperado. No tuve que reflexionar particularmente, y casi todo surgió bastante rápido. Digo casi porque la última estrofa me dio algunos problemas, además de que los versos sueltos que hay intercalados por el poema los escribí durante la corrección, en un intento, espero fructífero de darle mayor cohesión y unidad al poema.

Curiosidades: Dada la naturaleza del poema no hay mayores curiosidades ni alusiones a otras obras, ni a prácticamente nada que no sea la escena, de modo que no hay tampoco, más allá de las del cotilleo, curiosidades reseñables.

Esto es quizás más una reflexión, pero me di cuenta en este poema de hasta que punto es el marrón el color de la madreselva. Ojos, cabello, piel (dentro de los tonos españoles). La “marroneidad” del momento es una de las cosas que me han calado más hondo, tal y como se refleja en el poema.

Y hasta aquí la autopsia, menos reveladora de lo deseable por los más cotillas, pero mucho más íntima de lo que me atrevería a reconocer en público. Sé que en el texto pueden intuirse más cosas, pero prefiero dejarlas, como su propia naturaleza dispone, como algo palpable y visible, pero no confesado.


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