Autopsia de «Una vela en el reloj de la parca»

Aquí tenemos la autopsia del primer poema de amor publicado en este blog. De nuevo un saludo a quien me sugirió, considerando el chantaje como una forma algo directa de más de sugestión, publicarlo. Espero que lo padecierais con gusto y que estéis teniendo un buen fin de semana. (1 página)

Historia: Lo parezca o no, el de ayer era un poema de amor en toda regla, de amor de ausencia y distancia, pero de amor a fin de cuentas. Lo escribí tras volver, en realidad algún tiempo después de volver, de pasar una semana viviendo con una joven maravillosa en País Vasco, la chica no era de allí, si no que estaba allí trabajando. Sea como fuere después de la idílica semana desapareció sin dejar apenas rastro alguno y ahora mantenemos escaso y básicamente unidireccional contacto. Eso significa que de vez en cuando yo le escribo y que una de cada cinco veces me contesta. Nunca lo hablamos, ella no lo contó y yo no lo pregunté ¿No es hermoso el amor? Sea como fuere este poema está entre la vuelta y la “desaparición” de la chica en cuestión.

Nacimiento: Un montón de sentimientos pasionalmente absurdos y de otros absurdamente pasionales son lo que podríamos denominar el génesis de este poema. No entraré a definir dichos sentimientos, valga decir que en este poema se puede apreciar uno de los problemas que me ha acompañado durante bastante tiempo, una densidad de figuras e iconografía por verso cuadrado mucho más alta de lo recomendable. En ese sentido tenemos, por un lado, las referencias al amor lejano que se escapa de entre los dedos y el paso del tiempo, con sus referencias no sólo a cronos si no también a la muerte, en este caso La Parca y no Caronte por algún misterioso motivo, y por otro referencias al fénix azul, por el tema de las llamas de agua y todo eso. Es un poema resultado de una vorágine sentimental, así que es un poema algo atolondrado, desordenado, y sentimental, algo así como un cóctel nada al gusto de James Bond ¿Por qué se siente uno tan ridículo siempre releyendo sus poemas de amor?

Curiosidades: El tema del reloj y la vela me resultó atractivo durante un cierto tiempo, y de hecho creo que debería intentar alguna otra referencia al tema cuando se presente la ocasión. El caso es que el paso del tiempo está, para mi, en el sonido de las manecillas del reloj, como los pasos del tiempo, o los martillazos sobre el corazón, mientras que la vida, esto es ya más general, está encarnado por la luz de una vela que se consume hasta apagarse. En combinar estas dos imágenes estaba mi intención, si bien el resultado es discutible.

Sobre porque es La Parca y no Caronte la que aparece se me ocurre la hipótesis, y digo hipótesis porque es algo que no podría demostrar fehacientemente con más referencias, creo que es porque en este caso se presenta el lado desagradable, crudo simple y llano, desesperado, del camino hacia la muerte, en este caso metafórica. Caronte encarna más la ironía, la sabiduría de la experiencia, y la resignación ante este tipo de cosas. No sé hasta que punto esto puede ser así, lo dejo en manos de los futuros expertos en mi obra, pero en resumidas cuentas algo me dice que la esencia del tema radica en que siento simpatía por Caronte y no por La Parca.

El tema de los relojes, recurrente en mi poesía hasta la saciedad, estaba en el momento en que escribí este poema en pleno auge, por lo que no debe extrañarnos que se le haga tanta referencia, aún pese a no ser una imagen que forme parte, en exceso, de la temática central del poema.


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