La batalla de Lanser III

Tercera parte del relato escrito por Monti sobre el enfrentamiento de la nave espacial Yamato contra la base pirata escondida en el asteroide Lanser. En esta entrega por fin comienza la batalla (1 página).

-Damas y caballeros, atentos todos- rompió finalmente su silencio llamando la atención de los oficiales. -En adelante, y siguiendo con el protocolo de intervención estándar, los autores de la transmisión pasan a considerarse piratas así que vamos a proceder a su arresto. El plan que considero mas adecuado es acercarnos de la forma más discreta posible para lanzar un ataque rápido que no les deje tiempo para destruir sus archivos- expuso a continuación. -¿Alguna duda hasta aquí?- Steinfield recorrió la sala con su mirada; los oficiales presentes en el puente le devolvieron la mirada, aunque ninguno hizo ademán de querer decir nada, así que Steinfield continuó hablando.

-Como ya habrán supuesto, ahora que hemos apagado las luces a los piratas ya no les queda duda de que les estamos buscando, no obstante es poco probable que hagan nada hasta que tengan la certeza de que les hemos encontrado. Lo que haremos será poner rumbo al asteroide Meredick, lo que también nos acercará a Lanser, y cuando estemos lo bastante cerca iniciaremos el asalto- Steinfield paro un segundo. -Y ahora las órdenes concretas… Capitán de marines, prepare un escuadrón de asalto para ocupar la base enemiga; salvo órdenes mías siga el plan estándar. Capitán de navegación, ponga la nave rumbo a Meredick en modo crucero y deje programada una ruta a Lanser en modo ataque; la ruta de ataque se activará en el momento en que yo de la orden. Capitán de artillería, en el momento en que se active la ruta de ataque quiero se armen los cañones del uno al cuatro, se activen los radares de tiro y se ponga en mi consola el control de las armas. ¿Preguntas?-

El capitán de artillería levantó la mano y pregunto
-Señor, debo entender que, hasta que iniciemos el asalto, el plan es hacer creer a los piratas que solo estamos haciendo una exploración-
-Si, esa es la idea. ¿Mas preguntas?-

El siguiente en levantar la mano fue el capitán de navegación, que preguntó
-Señor, en la aproximación y el asalto a la base pirata, ¿Debemos esperar alguna orden concreta suya?-
-No, actúen siguiendo el plan estándar. Si les doy alguna orden será para modificar el plan. ¿Algo más?- Steinfield sabía que quedaba una pregunta en el aire, una pregunta que sabía que todos tenían en los labios, la única duda es si alguien se atrevería a formularla. Finalmente fue Guillot el que se atrevió a pronunciarla.
-Señor, ¿Y si nos hemos equivocado y en Lanser no hay nada?-inquirió Guillot en un tono algo más bajo que el resto de preguntas
-En ese caso los piratas se van a reír mucho a nuestras expensas. ¿Todo claro pues?- Steinfield recorrió la sala con su mirada una vez más. Al ver que ninguno de los presentes tenía intención de hablar dio la orden de ejecutar el plan, lo que desató una actividad frenética en el puente que se iba calmando a medida que los oficiales que iban completando sus tareas gritaban “¡Completado!”.

Cuando por fin se hizo el silencio Steinfield se fijó en como había cambiado la configuración de mandos de su consola, en el centro de la cual destacaba un enorme botón rojo con el texto “ASALTAR LANSER”. Steinfield sonrió pensando en lo peliculeros que eran sus hombres, ordenó al oficial de navegación poner en marcha el plan y vio en la pantalla grande, que seguía mostrando el mapa de la zona, como la nave empezaba su vuelo de aproximación a Meredick.

Tras unos larguísimos minutos, Steinfield decidió que ya estaban lo bastante cerca de su objetivo como para iniciar el asalto, así que pulsó el botón rojo; en ese momento la nave realizó un rápido viraje para poner rumbo a su nuevo objetivo mientras aceleraba a velocidad de ataque. A pesar de los anuladores de inercia, todos los tripulantes pudieron sentir en sus estómagos el violento giro. De no ser por los anuladores, la gigantesca fuerza centrífuga y la brutal aceleración habrían convertido a la tripulación en carne picada.

En la pantalla del puente la imagen cambió para mostrar su objetivo y multitud de datos de los radares; cuando aun no había pasado un minuto vieron como los datos del radar enloquecían, indicando que alguien en el asteroide había activado contramedidas y, casi al mismo tiempo, en el puente empezó a sonar una sirena que alertaba que les estaban apuntando con un radar de tiro. El capitán de artillería se quedó asombrado; los piratas eran conscientes de que ante una nave como el Yamato no tenían nada que hacer, así que la respuesta habitual era rendirse o huir, nunca se había encontrado con nadie tan loco como para presentar batalla. De todas formas, el oficial era consciente de que los locos, especialmente los locos estúpidos, son muy peligrosos, así que se apresuró a activar los protocolos de defensa frente a un ataque.

Mientras tanto Steinfield se fijo en su consola y, al ver que el personal de artillería ya estaba trabajando con las contramedidas y los radares, se centró en los visores infrarrojos; a la distancia a la que se encontraban y contra una nave como el Yamato la única arma que podía usar el enemigo era un cañón de plasma, así decidió que trataría de usar el destello del disparo para apuntar los cañones de la nave. Tras otros interminables segundos la sirena se convirtió en un pitido continuo, indicando que el enemigo iba a disparar; Steinfield recorrió el puente con su mirada, vio que la actitud de los hombres intentaba ser tranquila aún cuando se respiraba el nerviosismo; el propio Steinfield intentaba mostrarse tranquilo, pero si alguien le hubiera mirado con atención habría visto una gota de sudor bajando por su mejilla.

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