Otoño y café barato

El poema del lunes, en estrecha relación con el tiempo de locos que hemos tenido estas últimas semanas. Por primera vez en bastante tiempo no leído por el crítico antes de colgarlo. Espero que os guste. (1 página)

Otoño y café barato

¿Qué siente el alma
Cuando nos abate el otoño,
Cuando mecánico el viento nos araña
Y nos alejan de los rayos del dorado Apolo?

Si plúmbea la sangre
Parece amortajar el corazón
Empeñado en mantenernos vivos con su embate
¿Quién proyecta sombras de invisible desazón?

Si empantanada la mente
Parece ahogar las ideas
Que respiran bajo la póstuma laguna subconsciente
¿Quién emponzoña las aguas que nos legó Atenea?

Las sombras de una infancia lejana
De la inocencia y los sueños que casi parecen burlarse,
Reír desde una sepultura escarlata
Construida con la sangre derramada en nuestros embates.

Las nubes que cargan el agua de los ríos,
Pedazos de mares amputados
Entre relámpagos y exabruptos lascivos
Que vuelan ocultándonos un cielo estrellado.

Los neurotransmisores propios de la falta de luz
Como una broma de un cerebro nacido en la sabana africana,
Una suerte de añoranza, morriña de tierras secas e inquietud,
Por lo que llega con cada oscura y húmeda mañana.

¿Qué siente el alma?

Quizás sólo el color del otoño
Y el sabor de un mal café
Removiendo rincones ignotos.

(21/11/11)


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