Say goodnight

Otra semana que empieza, hoy, aprovechando que no tenía nada nuevo escrito, o quizás por culpa de eso mismo, os traigo un poema clásico, al más puro estilo Blue: cínico, melancólico, algo fatalista, y, como no podía ser de otra forma, dedicado a «mi» rosa. Espero que os guste y tengáis una buena semana. (2 páginas)

Say goodnight

Que curiosa la psique,
La vida, el sueño,
Y lo irónico de cuanto nos dice.

Fue una noche desapacible…
Un temporal de desazón sereno
Dando vueltas en una cama solitaria,
Sombras en un campo de rosas sin fragancia,
Una mano tibia e invisible
Abriendo el portal a un mundo en blanco y negro

Y allí me tope con una rosa… tal y como la recordaba,
Tenía quizás un tallo más refinado,
Curvas mejor esculpidas en la blandura de un ser imaginado,
Y sus pétalos estaban… más henchidos de experiencia y fuerza
Al tiempo que impregnados de la seductora fragancia de la inocencia,
Espinas de una ya no tan frágil princesa
Y un superfluo deje de mi propia reminiscencia;
No… allí me topé con la Rosa… y era ya… una mujer acabada.

La miré por un instante
A sus ojos prendidos entre los míos,
A su ser colgado de mi sueño,
A mis manos temblorosas sin apenas abrazarle,
Rendidas a la delicadeza de su grisáceo brillo
Y la tibieza de onírico un momento.

Bajo un cielo oclusivo sordo
En madera de azabache e incrustaciones de cuarzo ahumado,
En un lugar de trabajo, un ambiente seco yerto y roto
Fue donde… sin saber muy bien porque, al final nos encontramos.

Que curioso, el ausente sabor de lo soñado,
La vergüenza y el amor en un rostro inexistente,
Casi concepto puro, casi una mentira, una verdad absoluta;
Como quise dar el primer paso, y al quedarme acobardado,
Te lanzaste sobre mí, con tu mezcla de ternura lasciva y tu mirada sonriente;
Casi un concepto puro, una realidad perfecta, una fantasía impoluta.

Más tarde nos escondimos como niños
Relamiendo los labios en busca de lo perdido
Dos amantes vergonzosos, pueriles y primerizos
Recordando como, en silencio, tanto nos quisimos.

Un relámpago sonó en el silencio de la vida
Y una autocrática realidad palpable reclamaba su tributo,
Nada quedó de aquella escena tan sentida
Nada, de aquellos tonos grises, de aquellos ojos tuyos.

(Sigue…)


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